jueves, 16 de noviembre de 2017

LA ROSA BLANCA





Hay personas, que aunque no se conozcan personalmente, se forman vínculos de amistad y aprecio, de respeto, etc. Eso me pasó con Charo Cabral Rijo, una tinerfeña afincada en Venezuela. Siempre apoyó mis trabajos literarios e hizo todo lo que estaba en su mano para apoyarme. 

Al conocer su fallecimiento se me fue un trozo de mi corazón con ella. Mi último libro titulado “Adiós mi Terruño” lleva ese nombre precisamente porque ella decía mi terruño para referirse a su isla natal, me gustó la expresión y porque el libro es un poco un homenaje a los emigrantes lleva ese nombre.


Quiero expresar mis condolencias a la familia y a todos los que la conocieron. Me he atrevido a hacer unas letras en su honor y aquí se las dejo, espero que gusten y sirva de homenaje a nuestra querida e inolvidable Charo.



LA ROSA BLANCA

                                                   Autor José Medina Clave canaria



De Tenerife partió una flor
Una rosa blanca pura de amor
Cortó su tallo y se hizo a la mar
Para arribar en otro lugar

Zarpó el tallo recién cortado
Pero en el rosal y aquel huerto
Parte de su ser se dejaba
Lleno de amor hacia su tierra

Al llegar al mar profundo
Su corazón latió de dolor
Mirando atrás la estela del mar
La espuma blanca la hizo llorar

Se reflejaron en el cielo
Siete rosales a lo lejos
Rebosados de rosas blancas
Las más bonitas del ancho mar

Quiero que tiren rosas al mar
Y que juntos puedan regresar
Al lar a través del ancho mar
Más rosas blancas tiren al mar
Su raíz quedó aquí y sigue al mar

Al mar vuelan las pardelas
Al mar regresan al hogar
Al mar tiren rosas blancas
Al mar millones de pétalos
Al mar vuelve la rosa blanca
Al mar van todos los recuerdos
Al mar de este su inmenso rosal
Al mar para juntos recordar
Al mar querida rosa blanca
Al mar mi recuerdo está en ti
Al mar la rosa blanca es del mar

Con un poder la desposó
Y en Venezuela la esperó
Para en su jardín cultivarla
Su adorable y fiel rosa blanca

El la trasplantó y la cuidó
Enraizó en el nuevo huerto
Y al florecer hubo más rosas
Son de Venezuela y canarias

La eternidad se lo llevó
Triste quedó sin jardinero
Mirando al cielo le rogaba
Espérame para irnos al mar

Esos años fueron pasando
Sus pétalos fueron cayendo
Se marchitó la rosa blanca
Para volar a la eternidad